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El conflicto MIR (1975)

Asistencia y docencia de primera línea

El Hospital inició la actividad asistencial con mucho empuje. En 1974 ya se realizó el primer trasplante de córnea, se efectuó el primer cateterismo, y también se empezó a utilizar, por primera vez en España, la plasmaféresis. Al mismo tiempo, se abrían nuevos servicios, como el de Oftalmología y el de Medicina Nuclear, y se iniciaba el trabajo de todo el equipo del Servicio de Otorrinolaringología con residentes desde 1975. Se abrieron secciones, como la de Dermatología y la de Endocrinología, que en un futuro próximo se transformarían en servicios.

En 1975 tuvo lugar uno de los primeros actos de promoción del hospital en el campo científico: la organización de un simposio internacional de preoperatorio y postoperatorio. La asistencia de un elevado número de profesionales extranjeros y del resto de España dio una proyección externa al Hospital.

También ese año 1975 se puso en marcha la Unidad de Alimentación Parenteral, que fue pionera en el conjunto de instituciones de la Seguridad Social. Por otra parte, ya se habían producido los primeros contactos con la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona para iniciar la actividad docente en el Hospital. En 1975 llegaron los primeros alumnos para cursar el sexto año de medicina, el rotatorio.

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El conflicto MIR

1975 fue un año de grandes cambios que abrieron el camino hacia la democracia en España. Esa mobilización social también llegó al ámbito sanitario con el conflicto de los MIR (Médicos Internos Residentes). Los residentes de toda España reclamaban una expectatives de trabajo más seguras y presionaban a la Administración para conseguir un contrato laboral en lugar de un contrato docente.

No se trataba de una reivindicación política, pero fue adquiriendo ese tono a causa de la represión con la que actuó la Adminsitración.

Cuando el conflicto de los MIR llegó al hospital, el terreno ya estaba preparado para la movilización. La reintroducción de descuentos en la nómina por falta de puntualidad, aplicados con carácter retroactivo por la Administración del hospital, había provocado importantes incidentes y había dado lugar a los primeros movimientos de representación sindical.

En el hospital, que contaba con médicos residentes desde sus inicios, el conflicto de los MIR se mantuvo hasta el final, con el hecho significativo de que recibió apoyo de otros colectivos, como el de los médicos adjuntos o el equipo de enfermería. De esos hechos se recuerda especialmente la Marcha de las batas, que llegó hasta el Hospital Clínico.

En verano de 1975, fueron despedidos prácticamente todos los residentes y también personal de la plantilla que les había apoyado. A los despedidos se les aplicaba el artículo 222 (sedición y atentados contra un servicio público), que era conocido como el de la galleta, en referencia a una marca de galletas muy popular en aquel entonces. Se tomaron medidas de represión, se intervinieron teléfonos, y la policía acordonó el hospital para impedir la entrada de los despedidos. Muchos pacientes, ante la presencia de la policía en el hospital, dieron su apoyo al personal sanitario.

La situación se fue normalizando progresivamente y la mayoría de los despedidos fueron readmitidos. A principios de 1976, con Franco ya fallecido, los últimos despedidos obtuvieron una amnistía y recuperaron sus puestos de trabajo. El hospital lo celebró con una fiesta para darles de nuevo la bienvenida.

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