Está en: Portada > Información corporativa > Historia > Una ciudad asistencial, docente e investigadora (1990-1992)

Información corporativa

Una ciudad asistencial, docente e investigadora (1990-1992)

Hospital y Campus Universitario

Desde sus inicios, el Hospital había luchado para conseguir ser un hospital universitario. Durante los años setenta y ochenta fue incorporando progresivamente distintos niveles docentes y se fue negociando una relación con la Universitat de Barcelona (UB), al amparo de los convenios genéricos que firmaban el ICS y la universidad para regular las relaciones entre ambas instituciones.

Aunque se consideraba que la incorporación de un cierto número de profesores ordinarios era vital para conseguir ser un hospital universitario, la confluencia de muchos intereses distintos hizo que el proceso quedase semibloqueado, a la espera de la firma de un convenio ICS-UB regulador de las relaciones entre ambas instituciones.

En 1990 se consolidó el acuerdo con la UB para poder realizar todos los cursos de la licenciatura de Medicina en el aulario del Campus de Bellvitge. Así, se añadía a su nombre el calificativo de Universitaria y pasaba a llamarse Ciudad Sanitaria y Universitaria de Bellvitge (CSUB). Este impulso permitió edificar 30.000 metros cuadrados para aulas, biblioteca, áreas administrativas y laboratorios de investigación y firmar un imprescindible convenio de constitución de la Comisión Mixta entre el ICS y la UB.

La colaboración con la Universidad de Barcelona introdujo una mejora en la calidad asistencial, relacionada con el desarrollo de la docencia y la investigación. Al mismo tiempo, la Universidad de Barcelona encontró en el hospital a un colectivo ya formado, capaz de enseñar a los alumnos de Ciencias de la Salud, y unas instalaciones para la ensenñanza práctica.

Con la incorporación de los alumnos de primer curso se constituía todo el ciclo de pregrado completo, en un campus universitario que integraba uno de los proyectos docentes más atractivos y con más proyección de futuro de la Universidad de Barcelona, ya que suponía la agrupación en un área común de distintas enseñanzas de la Divisón de Ciencias de la Salud, como son Odontología, Enfermería y Podología, con la previsión de instalar otras en un futuro.

Subir

Colaboración con la Atención Primaria

Desde principios de los años ochenta, el Hospital había ido intensificando los contactos con la atención primaria del territorio, en campos específicos como la hipertensión arterial, las enfermedades respiratorias crónicas, y las enfermedades endocrinológicas.

Desde 1987, se desarrollaron programas de reciclaje en el hospital para personal médico y de enfermería de Atención Primaria, y desde 1990 se inició el proceso de integración de especialistas.

Además, para facilitar la derivación de pacientes a Consultas Externas, poco a poco se fue ampliando el acceso directo a las agendas de consultas de los médicos del Hospital. Así, desde la Atención Primaria se podían programar directamente las visitas al hospital, con la consiguiente simplificación del proceso administrativo.

Subir

Nuevas publicaciones

En 1992, la Ciudad Sanitaria y Universitaria de Bellvitge editó su primera memoria, que recogía toda la labor asistencial y de investigación realizada. A su vez, se iniciaba la publicación de una agenda quincenal de orden interno y la revista Bellvitge informatiu, heredera de una anterior publicación, que daba a conocer a los profesionales y a terceros la actividad que generaba el hospital.

Entre tanto, la dirección participativa por objetivos se mostraba como una eficaz herramienta de gestión sanitaria.

En el mismo 1992 se celebró el vigésimo aniversario del Hospital con una serie de actos culturales, lúdicos e institucionales, que culminaron con un acto en el Salón Oval del Museo Nacional de Arte de Cataluña.

Subir

Nuevos programas de trasplante

Los programas de trasplante continuaban obteniendo excelentes resultados. En 1990 ya se había llegado a los 500 trasplantes renales, y al año siguiente a los 100 trasplantes hepáticos. También a partir de 1991 se practicó un Doppler transcraneal a todos los potenciales donantes de órganos.

Lo más significativo de aquellos años fue el inicio de dos nuevos programas de trasplante: el de corazón y el de médula ósea. El Programa de trasplante cardíaco, el segundo de Cataluña, se pudo implantar gracias a la labor previa del Dr. Miquel Puig Massana y su equipo, actividad continuada por el Dr. Eduard Castells. El primer paso para iniciar el programa fue completar la formación de los facultativos en el extranjero. En 1992 ya se realizaron 10 trasplantes de corazón.

El Programa estaba coordinado por los servicios de Cardiología y Cirugía Cardiaca, que colaboraban con otras especialidades, como Enfermedades Infecciosas, Anatomía Patológica, Laboratorio y Vigilancia Intensiva. También era imprescindible la labor del equipo de enfermería, que se encargaba del apoyo y la educación de estos enfermos. El Programa de trasplante cardiaco del Hospital se convirtió en el programa con la curva de supervivencia más alta de España.

En abril de 1992 comenzó el Programa de trasplante de médula ósea en la versión autóloga. Este programa nació gracias a la labor del Servicio de Hematología Clínica y se abrió con un trasplante de células precursoras hematopoyéticas de sangre periférica y médula ósea. El trasplante de médula ósea se consolidó en pocos años con unos muy buenos resultados y posteriormente pasó al Instituto Catalán de Oncología (ICO).

Por otra parte, en 1991 se abrió el Servicio de Reumatología, que antes estaba integrado como sección dentro del Servicio de Medicina Interna. En 1992, la Unidad de Infección, la clásica 7.1, se convirtió oficialmente en el Servicio de Enfermedades Infecciosas. Además de profundizar en la infectopatía clásica, se potenciaron de forma especial dos unidades: la de infección nosocomial, de gran tradición en el hospital, y la Unidad Funcional de Sida, que ofrecía una atención integral a los infectados por el virus de la inmunodeficiencia humana.

Subir