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Información corporativa

Buscando la implicación de los profesionales (1988-1989)

Un nuevo equipo directivo

En esos momentos se hizo cargo de la dirección del centro el Dr. Jordi Bardina y poco después lo sustituyó el Sr. Francesc Moreu.

El nuevo equipo directivo, liderado por el Sr. Moreu, junto con el Dr. Francesc Ramos, gerente, el Dr. Carles Serra, nuevo director médico, la Sra. Montserrat Artigas, nueva directora de Enfermería, y el Sr. Antonio Martín, que seguía como administrador, se propuso volver a implicar profundamente a todo el personal del hospital en su actividad profesional, de manera que dicho entusiasmo se trasladara a la tarea asistencial y repercutiera en una mejora del servicio a los ciudadanos.

Uno de los primeros proyectos de este nuevo equipo directivo fue utilizar una nueva herramienta de la gestión sanitaria: se trataba de la dirección participativa por objetivos, que tendría una larga continuidad.

Un punto estratégico era profundizar en la política de calidad. Así, por ejemplo, el Hospital fue uno de los primeros en utilizar el control de infecciones nosocomiales como un elemento de análisis de la calidad asistencial. Este avance fue posible gracias al trabajo previo, entre otros, de los servicios de Microbiología, de Enfermedades Infecciosas y del grupo de Enfermería de Vigilancia Epidemiológica de Infección Quirúrgica. Además, fue el primer hospital con un proyecto de calidad en la Dirección de Enfermería.

En 1988 se inauguró la Unidad de Litotripsia, que en dos años pasó a atender a cerca de dos mil pacientes. También en 1988 se asignaron las primeras camas al Servicio de Dermatología y se abrió la Unidad de Desintoxicación y Drogodependencia. Esta unidad inició con los pacientes ingresados un conjunto de actividades de terapia como juego y trabajos manuales y artísticos para calmar ansiedades y angustias.

También en 1988 se realizó el primer trasplante combinado hepático y renal, a un paciente de 46 años. También se inició la utilización de un nueva tratamiento inmunosupresor de terapia cuádruple a los trasplantes hepáticos, con muy buenos resultados de supervivencia.


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Una imagen vinculada a la calidad

Una de las piezas importantes para incrementar el nivel de calidad fue la formalización, en 1988, de un servicio de reclamaciones y sugerencias, labor que hasta entonces llevaba a cabo el Servicio de Relaciones Públicas del Hospital. Dicha experiencia pasó a servir de termómetro de la calidad asistencial percibida por los usuarios y a suministrar información de primera mano difícil de obtener por otros conductos.

En esos años se empezaba a dar importancia a la proyección de una imagen del Hospital vinculada a la credibilidad, tanto en relación a los aspectos asistenciales como a los aspectos formales.

La Unidad de Audiovisuales vertebró una labor, primero interna y después de cara al exterior, de homogeneización de la imagen gráfica y de formalización documental, anto en el ámbito asistencial como administrativo.

En ese período se sustituyó la antigua marca del hospital, que representaba a la ermita de Bellvitge, por un nuevo imagotipo basado en el perfil vertical de las torres. Esta marca se usaría complementariamente a la identificación más institucional, representada por la adscripción al Instituto Catalán de la Salud y la utilitzación del símbolo más representativo de la sanidad catalana: uan cruz azul quatribarrada en su brazo izquierdo.

Se creó también un servicio lingüístico con el objetivo de asegurar una buena calidad en las comunicaciones internas y externas mediante la organización de cursos, la asesoría y la dinamización del uso del catalán.

Destaca, por encima de todo, la implicación del hospital en este ámbito con la constitución de la Comisión de Normalización Lingüística, que publicó el Manual de estilo del HUB.

Por otra parte, la inauguración el 18 de octubre de 1989 de la parada de Feixa Llarga de la línea 1 del metro supuso un paso de gigante en la accesibilidad al Hospital. El hecho de disponer de una parada en el interior del mismo complejo hospitalario fue de vital importancia tanto para los usuarios como para el personal y para los estudiantes.

A pesar de todos esos esfuerzos, un edificio de la complejidad del Edificio Príncipes de España no estava exento de los sucesos fortuitos e imprevisibles que pueden afectar a cualquier gran infraestructura de servicios: la caída de uno de los ascensores del hospital conmocionó a la opinión pública y al personal, a pesar de que se hicieron todos los esfuerzos posibles para desvincular ese hecho aislado del conjunto de la actividad asistencial de todo el centro.

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La Fundación August Pi i Sunyer

El Hospital siempre ha tenido necesidad de coordinar sus recursos de investigacions ara obtener el mayor provecho de ellos. A este objetivo han respondido los esfuerzos y las iniciativas que se han llevado a cabo en distintas etapas. Primero fue la creación de la Fundación de Investigación de Bellvitge, en 1989, nacida del impulso de la Subdirección de Docencia e Investigación y del compromiso de todos los facultativos del hospital de destinar a la fundación ayudas donadas por el FISS para el desarrollo de investigación.

Una segunda etapa se inició con la creación de la Fundación August Pi i Sunyer, que sustituyó a la Fundación de Investigación de Bellvitge, y que se dio a conocer en 1991 con la organización de un concierto en l'Hospitalet de Llobregat para recoger fondos para la lucha contra el sida.

La Fundación es una institución privada en la que después también participarían la Universidad de Barcelona y el Instituto Catalán de Oncología. Su objetivo era promover y difundir la investigación biomédica en el Campus del Hospital, además de gestionar los fondos de los ensanyos clínicos.

Otra labor era la de dar apoyo a la investigación con becarios, que pronto superaron el centenera, y facilitar ayudas para financiar la presencia de invitados extranjeros con el objetivo de promover las relaciones con otros centres internacionales.

La Fundación August Pi i Sunyer participó en la preparación de diversas ediciones de la Marató de TV3 para recaudar fondos para la lucha contra el cáncer, las enfermedades del corazón, y las enfermedades del sistema nervioso.

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Espacio de cultura

El Hospital siempre ha demostrado un gran dinamismo en el impulso de actuaciones que no están directamente relacionadas con el proceso asistencial, pero que ayudan a hacer el centro más agradable y humanizado. La potenciación de estas actividades extrahospitalarias, entre las que destacan las iniciativas culturales, es un elemento identificativo de la manera de actuar del hospital y de la voluntad de acercarse a su entorno.

Desde 1988 hubo un servicio de préstamo de libros a los enfermos, que funcionaba con el apoyo de la Diputación de Barcelona y el Ayuntamiento de l'Hospitalet de Llobregat, y con las donaciones desinteresadas de algunas editoriales, como Edicions 62, y del personal del hospital, de donde provienen la mayor parte de les 2.500 libros de los que dispone. En diciembre de 1989 se inauguró Bellvitge Art, una galería de arte para canalizar la producción artística del personal del hospital y también de los pacientes y de los artistas de los municipios vecinos. Otra actividad artística con una importante repercusión es el Concurso de fotografía, abierto a la participación del personal del HUB y de los centros de su área de referencia, que se organiza desde 1990. Ese año fue también el de la convocatoria del primer concurso de dibujo infantil para los hijos y nietos de los trabajadores del hospital

La tradición teatral, presente en distintos centros sanitarios de Cataluña, arraigó durante esos años en el hospital, representada por el grupo La Teatral de Bellvitge.

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